Environmental Facts

Datos sobre los Aerosoles y el Ambiente

Conforme crece la conciencia respecto del ambiente, más personas tienen preguntas sobre los productos y envases que deben comprar, incluidos los productos en aerosol. A fin de proteger nuestro ambiente y el de nuestros hijos, debemos conocer los datos, para así estar informados y poder ser ciudadanos, educadores y consumidores responsables.

Muchas personas se sorprenden al enterarse de que los productos en aerosol no dañan la capa de ozono de la Tierra y de que sí reducen los desperdicios, debido a su larga vida de almacenado y los mínimos derrames. Los productos en aerosol proporcionan importantes beneficios de seguridad, debido a que son resistentes a la manipulación y a que su manipulación resulta evidente. No necesitan mezclas y son completamente reciclables.
Los Productos en Aerosol no contienen clorofluorocarbono (CFC), a pesar de que una investigación reciente demostró que 7 de cada 10 personas creen que todavía se utiliza esas sustancias químicas en los productos.

Los fabricantes de aerosoles empezaron a discontinuar el uso de CFC cuando los científicos descubrieron una posible relación entre las sustancias químicas y la capa superior de ozono. En Estados Unidos se prohibió el uso de CFC en 1978.

En la actualidad, los productos en aerosol no dañan la capa superior de ozono. Las latas de aerosol se fabrican con un 25% de materiales reciclados y las latas vacías son reciclables.

La Capa de Ozono

Hace más de dos décadas, debido a las preocupaciones potenciales sobre el agotamiento del ozono, los fabricantes de productos de aerosol en los Estados Unidos tomaron la iniciativa de reducir el uso del clorofluorocarbono (CFC), utilizando propulsores sin CFC.

Antes del cambio, los científicos estaban cada vez más preocupados respecto a la capa de ozono de la estratósfera, una forma particularmente activa de oxígeno, la cual filtra gran parte de la dañina radiación solar ultravioleta. Esta capa de ozono, que rodea la Tierra allá arriba en la estratósfera, ha mostrado señales de disminución, que va más allá de las variaciones estacionales normales, especialmente en las regiones polares, que tienen una meteorología única. Este resulta alarmante para algunos científicos que temen un aumento en la incidencia del cáncer de la piel y de las cataratas.

Entre los productos sospechosos de dañar la capa de ozono está una clase de compuestos denominados clorofluorocarbonos (CFC), que suben hasta la atmósfera superior y reaccionan con el ozono. Desde 1978, cuando las regulaciones de los Estados Unidos prohibieron el uso de CFC como propulsor para aerosoles, prácticamente todos los productos de aerosol dejaron de contener CFC. Menos del uno por ciento de la producción total de aerosoles en los Estados Unidos comprende productos que contienen CFC, los cuales son permitidos por el gobierno de los Estados Unidos para productos médicos y farmacéuticos, tales como los inhaladores para el asma. Aún estos están siendo gradualmente eliminados a medida que se aprueban otras formulaciones que utilizan propulsores sin CFC como alternativas adecuadas.

Durante los años ochenta, varios países, incluyendo a Canadá, México, Australia y varias naciones europeas, aprobaron normas que prohíben el uso de CFC en los envases de aerosol. De conformidad con el acuerdo del Protocolo de Montreal, la producción de propulsores con CFC se eliminó en los países industrializados a partir del 1 de enero de 1996, y se espera que se la elimine en las naciones en desarrollo antes de 2010.

Aire Más Limpio

El ozono en la estratósfera protege a la Tierra y sus habitantes. Pero a nivel del suelo, el ozono puede ser poco saludable, de hecho, es un componente de lo que conocemos como “esmog”. La formación del esmog requiere de tres ingredientes:

  • 1) Óxidos de nitrógeno, que provienen casi exclusivamente de fuentes antropogénicas (creadas por el hombre) tales como el escape de los automóviles y las centrales eléctricas;
  • 2) Luz solar y
  • 3) Compuestos orgánicos volátiles (VOC), ), tanto naturales como producidos por el hombre. "Volátil" significa que se evapora, y prácticamente cualquier sustancia que tenga olor o se evapore rápidamente es una fuente de VOC.


  • La EPA de los Estados Unidos calcula que de las principales fuentes de VOC generadas por el hombre, el 58 por ciento proviene de instalaciones industriales, el 37 por ciento de las emisiones de los vehículos y el 5 por ciento de los productos de consumo. La porción de estos productos envasados en recipientes de aerosol representa solo una fracción de esa cantidad (y en gran proporción se compone de los tipos de VOC menos reactivos, o que producen menos esmog).

    Las fuentes naturales (flores, árboles, materia orgánica, animales e incluso seres humanos en descomposición), representan una porción por lo menos equivalente a la de las emisiones de VOC de las fuentes antropogénicas, y probablemente mayor. Sin embargo, todas las fuentes de VOC, incluidas pinturas, solventes, productos textiles, domésticos, cosméticos y productos de cuidado personal, están siendo examinadas con el fin de limpiar el aire.

CFC: Importante Descubrimiento Científico

En 1974, el Dr. F. Sherwood Rowland, ganador del premio Nobel, y su colega Dr. Mario Molina propusieron la teoría de que los clorofluorocarbonos (CFC) dañan la capa de ozono de la estratósfera. En ese tiempo, los CFC se utilizaban en refrigeradores, equipos de aire acondicionado, procesos industriales y como propulsores para algunos productos en aerosol. Los científicos estaban preocupados por la capa de ozono de la estratósfera porque constituye una forma particularmente activa de oxígeno que filtra gran parte de la dañina radiación solar ultravioleta. Los científicos continúan advirtiendo que el agotamiento del ozono permitirá el aumento de los niveles de radiación ultravioleta que llegan a la superficie de la Tierra, lo que puede provocar un potencial aumento en la incidencia de cáncer de la piel, las cataratas y el calentamiento global.

CFC: La Industria de Aerosoles de los Estados Unidos Reacciona

Como resultado del descubrimiento de Rowland y Molina, los fabricantes de aerosoles estadounidenses tomaron la iniciativa de cambiar los propulsores con CFC por alternativas adecuadas. De hecho, en 1978, cuando la EPA de los Estados Unidos prohibió el uso de propulsores de CFC, la mayoría de los productores ya habían dejado voluntariamente de usar CFC. Se hizo una excepción respecto a los inhaladores para el asma que se producen y venden en los Estados Unidos, pero en 2008 estos también dejaron de contener CFC. Además, se ha eliminado el uso de otras sustancias que agotan el ozono y que se utilizaban en algunas formulaciones de aerosol, con fines ajenos a la propulsión, según el cronograma legislativo.

CFC: Otros Países Toman Medidas

Durante los años ochenta, varios países, incluyendo a Canadá, México, Australia y varias naciones europeas, aprobaron normas que prohíben el uso de CFC en los recipientes de aerosol. De conformidad con el acuerdo del Protocolo de Montreal, la producción de propulsores con CFC se eliminó en los países industrializados a partir del 1 de enero de 1996, y se espera que se la elimine en las naciones en desarrollo antes de 2010.